lunes, 20 de abril de 2020

Cuando todo esto acabe.





“En los albores de la tempestad...vuelvo a vosotros...”


Gandalf



Hola a todos, espero que estéis bien.

Hace ya más de un mes que todo esto empezó y en mi cabeza aún está por asimilar. Ella intenta restarle importancia, hacerme creer que la situación se solucionará y todo volverá a la normalidad.

Sabemos que lo conseguiremos, pero no cuánto tiempo necesitaremos, ni las consecuencias que acarreará todo el proceso, pero saldremos adelante.

Nos ha tocado enfrentarnos a algo para lo que no estábamos preparados, y nos ha obligado a improvisar. Ha tenido que ser un “bicho” venido de China quien haya destapado (que no creado) carencias en todo nuestro sistema de organización, medios e infraestructura (material y moral.).

En todo este tiempo hemos aprendido a apreciar el aire libre, el valor de la naturaleza, la compañía de cualquier persona (o animal) e incluso del ejercicio. Algunos incluso se han dado cuenta de que disponían de un sistema sanitario digno que vela por su salud, así como de un grupo de profesionales dedicados que se han formado para cuidar de ellos, y han querido agradecérselo. Habéis querido agradecérnoslo, y tengo 2 mensajes para vosotros.
 



El primero es simple: muchísimas gracias, os lo agradezco mucho!

Justo antes de que el virus atacase yo atravesaba por una situación de desánimo con mi trabajo. Las condiciones laborales a las que se nos ha sometido durante años y las perspectivas de futuro disminuyeron considerablemente mis ganas de seguir. Recuerdo que tras terminar un contrato de 2 días mi supervisora en ese momento me preguntó qué tal estaba. No era necesario contestar así que suspiré, la miré y sólo supe decir ; “necesito un descanso”.

Soy un ejemplo claro de las condiciones a las que nos someten día a día, mes tras mes, nuestros gerentes y sobre todo políticos.

He superado los 30 años , acumulo cerca de 500 contratos (la gran mayoría de 1 día) y he trabajado en practicamente todas las unidades que puede tener un hospital.

Vivo pendiente de un teléfono y cada vez que termino un contrato, suena. Se me ofrece “lo que haya” y lo que hay nunca es bonito. Una extensa cantidad de contratos menores de 10 días que estoy obligado a coger , o me sancionarán durante 1 año. Ir día a día, semana a semana. 30 años y no sé si mañana podré ir al cine, si la semana que viene podré ir a comer con mis padres o si dentro de 2 meses podré hacer un viaje con mis amigos. De planes de vida, mejor, ni hablamos.

Empezaré en un sitio nuevo, intentaré aprender a hacerlo lo mejor posible, intentaré relacionarme con mis compañeros y en unos días me iré. Lo que he aprendido se me olvidará, como se olvidarán mis compañeros de mí, y volveré a ser el nuevo.

Empezaré en una planta y me haré cargo de muchos más pacientes de los que debería. Me pasaré una noche entera repartiendo medicación sin poder pararme a hablar mucho con ellos y me iré por la mañana con dolor de piernas, sin acordarme de sus caras y con la sensación de no haber podido prestarles tanta atención como me gustaría, por ser demasiados.

Puede que mañana tenga que ir a Uci y tenga que repasar conocimientos porque hace meses que no voy. Puede que alguna cama esté vacía y un supervisor decida moverme a pediatría por ahorrarse contratar a alguien que sepa, porque “vales para todo”.

Trabajaré noches, festivos y fines de semana, no tendré vacaciones, días libres ni permisos y rezaré para que si algún día enfermo, o me rompo una pierna coincida con que tengo un contrato activo y tenga derecho a baja.

Haré todo esto, o lo hacía, siendo consciente de que mi trabajo era invisible a ojos de los que mandan, a ojos de muchos pacientes incluso, pero ya no, y a eso iba.

Gracias por los aplausos, los ánimos en redes sociales o por la calle, las mascarillas caseras, los cafés y chocolatinas gratis, y , sobre todo, por quedarte en casa. He visto una solidaridad y apoyo a los profesionales sanitarios como nunca antes, me ha reconfortado y me ha hecho recuperar el ánimo y recordar por qué decidí dedicarme a la salud.



Seguiremos.



Segundo mensaje, el más importante.



Más que mensaje es una petición de ayuda y es simple: seguid ayudándonos y apoyándonos cuando todo termine, o los políticos acabarán con nosotros. Ellos son el problema.

Hemos estado durante años gobernados por “personas” que han recortado los fondos destinados a sanidad, privatizado instituciones y comerciado con la salud de la población.

Cada vez nuestras condiciones son peores, se nos carga más de trabajo y se limitan más nuestros derechos, afectando directamente a la calidad de atención a los pacientes.

Ha llegado una pandemia y nadie supo establecer un plan de acción. En mi hospital se nos puso a atender pacientes infectados sin formación , desconociendo totalmente los riesgos del virus, con material defectuoso (o directamente sin material) y sin control . Los trabajadores han tenido que organizarse por su cuenta para sacar el hospital adelante. Diseñar máquinas para esterilizar las mascarillas, aprovechar bolsas de basura para crear equipos de protección...todo vale.

Han pasado cosas muy graves que nada tienen que ver con la falta de medios:

- Se ha puesto a trabajar a personal con mascarillas defectuosas CONSCIENTEMENTE y sin avisarles.

- Han cesado contratos firmados de compañeros porque ya no hacían falta, nos han mandado a casa y los contratos han desaparecido. Ante la presión social, han vuelto a contratar a esos compañeros alegando un error humano, y nos han movilizado por todo el hospital.

- Se ha utilizado personal sin formación en unidades especiales para no pagar , teniendo personal formado en sus casas. De la misma forma se ha intentado que el personal contratado doblase jornada , todo por no contratar personal.



Podría estar así hasta mañana, pero no quiero alargar esto demasiado. Resumamos todo en que necesitamos vuestra ayuda. Cuando vuelva la normalidad, no olvidéis que estuvimos y estaremos aquí. Cambiemos los aplausos en balcones por gritos en plazas, y aseguremos una sanidad digna y de calidad.



Ayudadnos a cuidaros mejor. Parafraseando a Enfermeiras Eventuais en Loita , cuando todo esto acabe:




“Coida a quen te coida”

miércoles, 15 de marzo de 2017

Guía básica de supervivencia para el turno de noche

El turno de noche. Ay...el turno de noche. Posiblemente la peor parte de nuestro trabajo y también para la que menos se nos prepara. Recuerdo que como en las prácticas universitarias no se hacen noches (craso error, por cierto) llegué al primer turno de alterne sin tener ni puta idea de lo que me esperaba. A día de hoy sigo llevándolas mal, aún así en lo poco que llevo trabajando he ido quitando truquillos de unos y otros que ayudan a sobrellevarlas un pelín mejor. Libreta y boli:

1. Duerme bien: sí, vengo aquí a descubrir la pólvora, qué pasa? Ahora en serio, si el día siguiente trabajas de noche hay 2 buenas tácticas: puedes acostarte tarde el día anterior y dormir hasta la 1 o las 2 de la tarde para ir fresco, o mi preferida, levantarte a una hora de persona normal, aprovechar la mañana y dormir una siesta larga. Cualquiera de las dos repone.

2. Cena ligero: no es aconsejable ir de noche con el estómago a rebosar, se trata de concentrar la sangre en la cabeza y no en la panza. Este punto combina perfectamente con los puntos 3 y 4.

3. Cenad en el trabajo: pedid chino, sushi, unas pizzas o llevadlo de casa. Parece una chorrada pero el hecho de desconectar por 20 o 25 minutos para comer algo refresca muchísimo y anima el resto de la noche. Esto obviamente depende del sitio en el que se trabaje y de las horas a las que se pueda tener tiempo, si es que se tiene. Además combina con el punto 4.

4. Las noches no son para dietas: bastante tienes con pringar de noche y no poder dormir como para tomarte una manzanita y una infusión. Dale a tu cuerpo y sobre todo a tu cerebro un premio por sacrificarlo así, te lo agradecerá. Recomiendo toneladas de chocolate o gominolas, aunque hay quien prefiere salados (palomitas, patatas fritas,pipas...). El caso es la gochada, lo cerdo, lo que hace sentir mal, le mierdé.


5. No abuses del café: como estimulante funciona hasta cierto punto, pero todo tiene un límite. El cuerpo no necesita cafeína, sino glucosa y agua (véase punto 6).De noche no más de 1 café (como muchísimo 2). Las 12 o la 1 es una buena hora. Si abusas del café acabarás dificultando el sueño posterior y estarás más cansado.



6. Botellita de agua: la hidratación es importantísima para reducir el cansancio y mantener la energía física y mental. Imagino que tendréis fuente de agua, compraos una botella libre de PBA que se pueda rellenar y a empinar. Que os siga como un hijo.



7. Retorno venoso: en periodos de descanso poner las piernas en alto disminuye considerablemente la sobrecarga de miembros inferiores. Si queréis algo más pro, medias de compresión. Porque sí, a veces descalzarse y masajearse un poco los pies equivale a esto:


8. Kindle: al hospital se va a trabajar pero a veces hay momentos en los que no hay movimiento. En esos momentos es mejor tener la cabeza entretenida que el aburrimiento, porque el aburrimiento lleva al sueño y el sueño al lado oscuro de la fuerza, y no queremos eso. Un libro electrónico es facilmente transportable, puede almacenar miles de libros, posee una duración de batería de un mes y no daña la vista, teniendo incluso luz para leer con baja iluminación. Imprescindible. También valen series,pelis,consolas, podcasts...pero para mí nada como el Kindle. Entretiene sin quitar la mente del curro.


9. El saliente es un día libre: piensa así y aprovéchalo, sácale partido. Duerme hasta las 2-2:30 y haz planes por la tarde. Es una motivación extra trabajar de noche sabiendo que el día siguiente hay cosas guays que hacer. No te tires la semana de noches vegetando.

Turnos hay miles y seguramente la mayoría de noches no se pueda hacer todo. Habrá noches en que no nos podamos sentar, comer y no digamos leer un libro, noches de trabajo y agobio extremo en la que os acordaréis de este post y pensaréis en el gilipollas que dice que hay que tener las piernas en alto cuando he terminado la medicación de las 24 y ya tengo que empezar con la de las 4.
Yo mismo  me cagaré en todo la próxima noche liada, me atiborraré de café y el día siguiente dormiré hasta que no recuerde el día que es. Pero eh, no me lo tengáis en cuenta.





PD: sigo admirando a las/los que trabajáis y tenéis hijos. Salir de una noche jodida, dar el desayuno a los críos, llevarlos al cole, hacer las tareas de casa y ya si tal, dormir, me resulta encomiable. Quizá yo algún día.


PD2: Este blog no se responsabiliza del consumo indiscriminado de dulces y alimentos ricos en calorías, ni de los más que probables problemas de salud y orondez causados por su consumo.

lunes, 13 de marzo de 2017

Si yo te contara....

Es bastante frecuente en mi vida, y supongo que en la de cualquiera de vosotros, tener conversaciones sobre el hospital con gente que no sabe cómo funciona, que sólo ve la cara externa y extrae su opinión de esa pequeña parte. Los comentarios de la gente suelen ser negativos, sobre todo si su experiencia se basa en pasos por urgencias o centros de salud, que es lo que más conocen. Véase:

- Pues el otro día me encontraba fatal, fui al médico de cabecera y se lavó las manos, me derivó a Urgencias. Allí estuve 3 horas para que me atendieran, me cogieron una vía y para que viniera el médico estuve otras 3 horas. Cuando me valoró me dijo que no tenía nada, que Paracetamol y para casa. Menudo desastre.

Ante este tipo de frases, nuestra respuesta suele ser algo como:
- Si yo te contara....



"Si yo te contara..." 

Y bien, por qué no contarlo? Por qué no decir las cosas como son? Por qué no intentar abrir un poco los ojos de la gente que te rodea, para que sean realmente conscientes de la situación que se vive dentro de un hospital, y de las causas de la misma?
Yo propongo cambiar los "Si yo te contara..." por un "Deberías saber".
Deberías saber que la gente que nos gobierna, probablemente gente a la que hayas votado (mera estadística), está intentando eliminar la Sanidad pública utilizando un truco más viejo que el hambre: disminuir la calidad en todos sus apartados para que se hunda por sí misma. Día a día, en todos los hospitales públicos de España los trabajadores sanitarios llevan a cabo una lucha contra estos gerifaltes trajeados, peleando como pueden por cada derecho fundamental que éstos intentan arrebatar, pero es inevitable que la calidad asistencial se vea perjudicada.

Deberías saber que la comida que te sirven, la televisión que ves, y la limpieza que recibes cuando estás hospitalizado proviene de empresas que buscan beneficio económico, no el tuyo. Que en algunos casos incluso los profesionales que te atienden son gestionados por empresas privadas, disminuyendo así la atención prestada.

Deberías saber que a los enfermeros/as se nos obliga a trabajar cada día bajo presión, haciéndonos cargo de un número ilegal de pacientes, con una cantidad de trabajo por momentos desorbitada y sin tiempo para descansar.  
Por supuesto deberías saber que muchos de nosotros trabajamos a contratos de un día, día a día. Que cada uno es en una unidad diferente, con pacientes que requieren cuidados muy diferentes y a veces sin nadie que nos eche una mano. Que nos llaman a la hora que sea y nos obligan a hacer las 7 horas de rigor, aunque termines a las 23:30 de la noche. Que cogerse una baja es empresa difícil y que nos las descuentan del sueldo (cómo osas estar enfermo?).
Deberías saber que cuando alguien puede "asumir" más trabajo según la ley, lo asumirá. Que a la mínima que tengas un día tranquilo sonará el teléfono y un supervisor te buscará un lugar en el que "necesiten una mano". Cómo vamos a contratar a alguien, con la barbaridad que cobra un enfermero por día?
 Le dará igual que no tengas experiencia en esa unidad, que sean bebés, niños, adultos o mayores. Y qué si tienes que cargar nutriciones en una campana de flujo, canalizar vías a bebés o asistir en un quirófano de traumatología? No se supone que has estudiado para eso?
Sabed también que aunque les digas que no tienes experiencia les dará exactamente igual, te soltarán la siempre mítica frase de :

"Bueno mujer, tienes compañeras que te echan una mano"

Deberías saber que  hay gente cobrando un plus por limitar contrataciones. Que los que una vez fueron tus compañeros se apañan como puedan para llevarse un  pellizquito, aunque sea a costa de tu sufrimiento.


Deberías saber que se nos obliga a trabajar con material de ínfima calidad: los guantes son permeables y se desintegran nada más quitarlos de la caja, los abbocaths se rompen, las máquinas de rayos están viejas, que no hay almohadas, que se reutilizan las sábanas de pacientes que llegan de la privada, que nos restringen las soluciones cutáneas como el Cavilon o el Corpitol (a pesar de lo bien que funcionan), que los "colchones buenos" no se le ponen a todo el mundo, que las mascarillas con filtro especial requieren que hagas una petición formal al gobierno y a la ONU...
Sabéis que no nos dan uniformes? Se ve que están fabricados con piel de tigre de las nieves y no se puede asumir que tengas más de uno. Tampoco nos dan zuecos, pero si tienes un accidente laboral y no los llevas puestos....ahh sorpresa!
Sabéis que en las plantas los termómetros están bajo llave en los despachos de las supervisoras, y si vas a cubrir días tiene que venir seguridad a dártelo para poder trabajar? Que en urgencias no hay glucómetro, y si no te compras uno con tu sueldo no puedes medir glucemias? Pues sabedlo.
Sabed que tenemos que aguantar los brazos de los respiradores con cinta, porque se caen. Que el esparadrapo ahora mismo sujeta el 10% del hospital.
Deberíais saber que lo que os dicen de que "no hay dinero" es mentira. Sí lo hay, trabajando allí lo ves. Lo que pasa es que invertirlo en un cacharro de millones de euros sale en la prensa, pero tener un ratio enfermeros/pacientes acorde a la unión europea no.



Y por último, deberías saber que la culpa también es nuestra, no siempre del sistema.  Hay gente vaga, gente que no quiere trabajar, déspotas e irresponsables. Por suerte, por lo que he podido experimentar, son la inmensa minoría.
En España tenemos unos profesionales fabulosos: auxiliares de enfermería, celadores, médicos, enfermeros, técnicos de rayos y laboratorio...que se esfuerzan muchísimo porque esto siga adelante. Pero necesitamos ayuda. Necesitamos que cuando nos manifestemos por algo se nos arrime el hombro, que cada vez que los de arriba den un paso hacia la privatización todos nos opongamos, y que cuando te tires toda la tarde en urgencias sepas diferenciar un mal profesional de un profesional que no da abasto.






















martes, 5 de abril de 2016

Recibir dinero de pacientes

Ups, qué es esto? Anda, pero si yo tenía un blog y solía escribir en él! 
Lamento la falta de actividad pero como habréis podido comprobar en Twitter, no he estado muy atento a Internet ultimamente. Vamos al turrón.
Hace tiempo que quería escribir sobre esto y no encontraba el momento, pero el otro día me tocó trabajar en atención primaria y me acordé del tema.
Un paciente, digamos Torcuato, acudió como cada mes a su control de INR, a buscar su nueva pauta de anticoagulación oral. El resultado estaba en rango y yo iba a darle su pauta habitual para 30 días, pero él se adelantó. 
Me dijo que se iba de vacaciones unos 15 días, y que si podía hacerle el favor de extender la pauta una semana y pico. Le dije que íbamos a ver qué se podía hacer.
Lo consulté con la doctora responsable y le solucionamos el problema.  Torcuato podría disfrutar de sus vacaciones, yo iría a por el segundo café de la mañana y santas pascuas. ¿Dónde está el problema?
Me lo agradeció mucho, demasiado. Me lo agradeció en forma de billete de 5 euros al darme la mano.
 Yo tardé un poco en reaccionar, no me lo esperaba. Obviamente y después de un arduo toma-daca billetil le devolví su dinero y le expliqué que no tenía necesidad de pagarme por hacer mi trabajo.

- Faltaría más Torcuato, al contrario. Me puede meter usted en un problema, a mí y a cualquiera.
- Pero cógelo muchacho! - me dijo - Cómo si no voy a agradecértelo?
- Ya lo hace con sus impuestos señor, usted y todos.

Se fue cabizbajo y yo fui a por ese café pensando en el tema. No era la primera vez que me pasaba, ni de lejos. No sé si pasa en vuestra zona pero en los pueblos de Galicia la gente, sobre todo gente mayor, siempre ha tenido un respeto exagerado por los médicos/enfermeros/etc. He trabajado en muchos centros de salud y en todos alguien ha intentado darme dinero, en mayor o menor cantidad. 
Siempre lo rechazo, aunque a veces tenga incluso que ponerme serio o enfadarme por la insistencia de la gente. 
Trabajé en un pueblo en el que el enfermero anterior (jubilado hace años) cobraba una tarifa por ir a domicilios, tenía a la gente amedrentada y hacía cosas totalmente fuera de su alcance profesional.
En ese mismo pueblo me quisieron dar 10 euros por poner una intramuscular  a domicilio, y cuando los rechacé no me comprendieron. Les extrañó. 
Iba a pinchar a la abuela del panadero y me daba un bizcocho, dos panes y una empanada. Atendía a alguien antes de tiempo y sacaban el monedero. El caso es que se sentían obligados a darme algo en pago por mi atención.
Mi pregunta es: son estas cosas los últimos coletazos de una época ya pasada en la que los sanitarios locales hacían lo que les daba la gana ? Sigue habiendo gente que acepta dinero a diario por su trabajo y por eso nos lo siguen ofreciendo? Qué opináis?

En Galicia es común llevarle al médico alimentos caseros como agradecimiento en ocasiones especiales (unos huevos de casa, verduras, un pollo, etc), y se aceptan de buen grado. Eso me parece bien, es una muestra de afecto que no perjudica a nadie (incluso se quedan más contentos si lo aceptas). Otra cosa es lo del dinero.
Si tenemos una sanidad pública es para tener acceso a una atención de calidad financiada con impuestos sobre nuestro trabajo, y si coges dinero extra por debajo de la mesa:
1- No sé cómo no se te cae la cara de vergüenza.
2- Estás promoviendo que más gente lo siga haciendo.

Animaos a escribir si os pasa algo parecido, o a dar vuestra opinión. Espero vuestros comentarios.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

A ti, que no quieres enseñar

Puede que seas de esos que piensan que nadie te paga por formar alumnos. Puede que pienses que son un riesgo y una carga innecesarios para ti, que hay profesores asociados a las escuelas de enfermería percibiendo un sueldo mensual por responsabilizarse de una gente que ni siquiera se molestan en conocer. Puede que a ti nadie te enseñase nada y quieras nivelar la balanza kármica, o puede que veas en los nuevos llenos de ganas y energía una amenaza a tu estilo de vida acomodado.
 No voy a meterme en jardines sobre si estamos obligados o no a enseñar por ley, porque depende del servicio de Salud, de si hablamos de la privada....y lo considero irrelevante para lo que nos atañe.
Bien, siendo objetivos, en algunas cosas tienes razón. Por ejemplo en lo tocante a las profesoras asociadas.
Son una figura simbólica elegida a dedo, que adjudican notas aleatoriamente sin palpar el trabajo real de sus alumnos. Ir el último día a preguntar "qué tal los niños" y poner notas no me vale, lo siento. No puedes evaluar a alguien si no compartes unidad con él, y por eso creo que el sueldo que ganan no está justificado.
Abstrayéndonos de legislaciones y burocracias, sólo quería que tuvieses en cuenta un par de cosas:

1- Si no quieres alumnos contigo, dilo, pero no marees. Que los padawans se pongan con quien esté interesado en formarles, en lugar de andar detrás de ti para suplicarte hacer una analítica. Me pasó a mí en la carrera con una persona. Me dijo que ella no se hacía cargo de alumnos y lo hablamos con la supervisora. Como sólo había una enfermera por turno en esa unidad, los días estaba esa persona me quedaba en casa estudiando y no perdía el tiempo.  No me pareció mal en absoluto.

2- La enfermería de momento no es una empresa. Los que hoy aprenden mañana serán tus compañeros, o estarán a tu cuidado si enfermas, lo quieras tú o no.  El karma es jodido y llegará el momento en el que serás tú el que tenga que aprender de ellos. Veremos qué cara te ponen.

3- Un alumno puede ser muy útil en tu día a día. Si inviertes los primeros días en formarlo bien y lo supervisas, podrá quitarte mucho trabajo de encima, estar pendiente de cosas de las que te olvidas o corregir tus errores. Por supuesto hay de todo en la viña del señor, tengo visto cafres a los que no les dejaría ni poner tapones a vías.




lunes, 7 de septiembre de 2015

Somos realmente conscientes del poder que tenemos?

Estos días se está llevando a cabo una protesta en Galicia por parte de los trabajadores del sector lácteo, en demanda de unos precios dignos para su producto. Han llenado la ciudad de tractores, bloqueándola durante todo el día. No hemos podido circular por la ciudad en coche y se ha colapsado el funcionamiento normal de la misma.
Eso me ha hecho pensar en nosotros, reflexionar sobre el poder que tenemos los colectivos sanitarios, y del cual no somos realmente conscientes.
A los enfermeros por ejemplo, que es lo que vivo, nos han masacrado. Nos han despedido, nos han bajado el sueldo, nos han quitado derechos fundamentales como los días de libre disposición y nos han aumentado la carga de trabajo de una forma tan brutal que lo están pagando los pacientes día tras día. Nos están encauzando a la privatización total mientras ellos se llenan los bolsillos con nuestro dinero, que descansa en cuentas suizas.
Han hecho todo eso y les hemos dejado. Les hemos dejado porque todo lo que se ha visto han sido leves y esporádicas protestas, manifestaciones a desgana en las que hemos mostrado más división que unión. Leves, esporádicas y a desgana comparadas con cómo podrían ser si mostrásemos espíritu de grupo.
Pensad por un momento en qué podría pasar si simplemente todos los contratados hiciésemos huelga un par de días. (TODOS). Sólo 1 o 2 días. Que no tuviesen personal suficiente para hacer esas operaciones, que no encontrasen quien cuidase de esos enfermos de UCI, que las plantas no diesen a basto, que se colapsasen las urgencias. Yo os digo lo que pasaría.
El colapso y el nerviosismo sería tal que a los de arriba se les pondrían de corbata y nos concederían lo que les pidiésemos.
Por supuesto no podríamos negar su cuidado a quien realmente lo necesite, no hablamos de dejar morir a la gente, todo con sentidiño.
Veréis qué pronto se acababa esta tontería.

viernes, 4 de septiembre de 2015

El compañerismo en su justa medida

Paco es un paciente de trauma. Se rompió el fémur en un accidente de moto y después de operarse, está en la sala de recuperación post-anestésica. Se muere de dolor y pide calmantes, tiene frío y no le traen mantas, y asoma la tiritona. Pregunta por sus familiares y le dicen que no pueden pasar las familias, que tendrá que esperar para verlos. Son las normas.
Pero al lado está Damián, un chico operado de un túnel carpiano que ha llegado después y está bastante bien. Con él están su mujer y su hija, un par de doctores y las enfermeras. Les han colocado biombos para tener intimidad y le ponen calmantes, le humedecen los labios y le preguntan si necesita algo más. "Debe de trabajar aquí", piensa Paco. Se ve que las normas no son iguales para todos.
A los enfermeros nos dan palos por todas partes. Estamos "puteados" , por así decirlo, por arriba y por abajo. Es lógico que cuando podemos hacernos favores entre nosotros aprovechemos y lo hagamos. Vaya por delante que me parece bien.
Me parece bien que envíes una analítica tuya por el tubo (si la necesitas) porque es rápido. Me parece bien que hables con un adjunto para que te solucione un problema, o incluso evitarte meses de espera.  Que haya precios reducidos en la cafetería o que puedas ver a tus familiares cuando están en sitios donde no se permiten visitas. Pero hay cosas que no me parecen bien.
No me parece bien que por el hecho de ser "hijo de la supervisora" o "primo de un médico" tengas que tener mejores atenciones que los demás. No me parece bien que por llevar pijama tenga que tratarte a cuerpo de rey, con pacientes al lado que se estarán preguntando por qué a ellos no.
No me parece bien la discriminación positiva cuando se lleva hasta ciertos límites. Y lo que peor me parece es el hecho de exigir por ser compañero.
"Yo soy de la casa". Ya, y qué? No te conozco. Te atenderé igual de bien que a los demás e incluso mejor si quiero, pero no vengas exigiendo como si tu quiste anal fuese más urgente que la laparotomía de al lado.
Seguro que lo vivís cada día: si es "de la casa" casi te lo dicen antes que su diagnóstico y su estado.
Escribo esto como opinión personal, no pretendo dar lecciones ni muchísimo menos. Es sólo que, en mi humilde opinión, hay que pensar en los pacientes, en todos. Puede que los favores que les hacemos a unos les sienten como una patada en el culo a los demás, sólo eso.
Si desafortunadamente tengo que ingresar por cualquier cosa no iré por delante con mi puesto de trabajo, no tengo por qué demandar cosas que no me corresponden.

sábado, 22 de agosto de 2015

Capítulo 8 : era mi primerito día

Las vicisitudes del periodo vacacional derivan en que durante el verano muchos enfermeros obtengamos nuestro primer contrato. Me pasó a mi hace relativamente poco y le pasa cada día a cientos de enfermeros. Además, no sé si por la proximidad de las elecciones,  de oposiciones varias, por una mejoría palpable de la situación económica (ojalá sea cierta), o por una combinación de todas, han aumentado mucho los contratos de verano y la gente está trabajando en su primer verano como graduado. Todos pasamos por eso, es tan emocionante como terrorífico.


Se nos reconoce fácilmente en nuestro primer día : nos acercamos agazapados al control, como corderitos que temen lo que se les viene encima. Puede que llevemos aún el pijama de prácticas por el desarrollo de los acontecimientos, y soltemos frases tipo:




- Hola, vengo hoy para aquí, es la primera vez que trabajo (coloretes).

Por lo general aquí se suele producir un silencio incómodo en el que piensas mil cosas, de esos que duran segundos pero parecen horas, hasta que alguien habla:




- Ah vale, puedes dejar las cosas aquí, ven que te cuento.




Gracias! Un poco de comprensión!
Recibes el cambio y no te enteras de la mitad de las cosas. Lo escribes todo porque no sabes la información que puede ser relevante o no, luego ya harás criba. Y ahora?
El alma de estudiante que llevas dentro te impulsa a ir tomando los controles directamente (gracias mentores de prácticas!) pero te das cuenta de que hay ese ahora es el menor de tus queahaceres. Todo ha cambiado, empieza la fiesta.
Lo primero de lo que te das cuenta es de la cantidad de cosas a las que no prestaste atención en la carrera, o las que no te explicaron.
Veréis, durante las prácticas uno intenta absorber lo que puede. Puede que te concentres en cómo cargar cada medicación, en cómo hacer una cura estéril, sondajes, analíticas, vías, glucemias....En general, lo que delegan en ti. Pero qué hay del resto? De las peticiones a farmacia, a banco de sangre, de rellenar los formularios, de las historias, de las pulseras de identificación? Qué hay de los cambios posturales, de las dietas, de las escalas, de los protocolos? De dónde sale todo esto?
Vaya, pues sí que hacían cosas las enfermeras mientras me mandaban a sacar la medicación, tomar los controles y pinchar analíticas. Pues sí que hacían cosas....
Sabéis cuando sois adolescentes y vuestros padres os dan una paga semanal? Pues eso es como estar de prácticas, mientras que trabajar es como ganar un sueldo y administrarlo para criar hijos, pagar hipoteca, mantener un coche, al perro y salvar algo para emergencias. Es hacerse mayor, abrirse a un mundo del que conocías el 20% y del que el 80% restante aprenderás en la trinchera. En tu camino habrá de todo. Puede que te encuentras con la típica enfermera, que de compañera no tiene nada, de :




- "No sé tu sabrás"
- "No os enseñan nada en la carrera?"
- "No tengo por qué enseñar a los nuevos".




Pero tranquilo, son minoría, no les hagas caso. Yo tuve suerte y me ayudaron mucho, me dejé cosas sin hacer e hice cosas mal. Es ley de vida. Lo importante es preguntar, preguntar, preguntar y darlo todo, ser consciente de que estás aprendiendo y de tus limitaciones y hacerlo lo mejor que puedas.  No tengas miedo de molestar a los demás, para eso están.
 Como decimos en Galicia : paseniño.

viernes, 21 de agosto de 2015

Vuelve el blog, y a tope

Hola a todos. Este post tiene unicamente 2 objetivos : pediros perdón por haber dejado el blog abandonado, y prometeros que vuelve, con muchas ganas.
Por motivos de trabajo (afortunadamente) he tenido el blog muy abandonado, eso no puede ser y no va a ser.
Escribiré con más frecuencia y me curraré mucho las entradas para traeros contenido que pueda interesar. Habrá muuuchas sorpresas, así que estad atentos!
Nos leemos por aquí.

jueves, 14 de mayo de 2015

8 cosas que debes saber si pretendes estudiar enfermería:

Se aproxima el fin de curso para miles de estudiantes, la Selectividad y el consiguiente momento en el que debes elegir lo que vas a hacer con tu vida. Quizá algunos de vosotros, ya orientados a las ciencias de la salud o no, tengáis pensado estudiar enfermería, u os lo habéis planteado. Tal vez lo estáis dudando, o lo tenéis como segunda o tercera opción. Me gustaría, con vuestro permiso, daros unos consejillos antes de tomar la decisión:

1. La enfermería y la medicina, si bien relacionadas, son muy diferentes. Puede que esta sea la más importante de todas. Seguramente desde fuera se tenga la percepción de que son disciplinas similares. Bien, a la hora de trabajar, nada que ver. Ten eso presente.
Ah, un consejo personal: entrar en enfermería "rebotado" porque la nota no te llega para medicina es peligroso. Puede que, como en mi caso, descubras que la enfermería era lo que realmente querías, pero puede que seas un amargado toda tu vida, y eso no procede.

2. Poca teoría, mucha práctica. Seamos serios, a nivel teórico no es demasiado difícil. Puede que exista un par de asignaturas que se te puedan atragantar, cuyos profesores dificulten el avance de los alumnos, pero no es de las carreras más exigentes ni muchísimo menos. Lo más duro son las prácticas. Acostumbras a hacer los turnos normales de una enfermera, compartir mucha carga de trabajo pese a estar de prácticas y además for free.

3. De la carrera saldrás sin la más mínima idea de nada. Serás un David contra el Goliath hospitalario. Esto no es culpa de nadie, simplemente las vicisitudes y tejemanejes de un hospital son demasiadas para aprenderlas por muchas prácticas que hagas. Hay decenas de servicios y cambiar de uno a otro te hace empezar de cero.

4. La situación laboral en España es precaria : actualmente la crisis es por todos conocida. La sanidad está mal y la enfermería lo está pagando. Tardarás en recibir contratos y cuando empieces serán lo peor, lo que nadie quería. Los hospitales han reducido drasticamente la plantilla de enfermeras y éstas se ven obligadas a llevar muchos más pacientes. Por suerte, en países como Inglaterra el trabajo sobra y las condiciones son las mismas.

5. La alternativa privada es abundante, pero las condiciones cambian: residencias de ancianos, clínicas de todo tipo, mutuas, campamentos de verano, colegios o incluso hospitales al uso. Oferta no falta, aunque el salario es bastante más bajo que en la pública (igual un 40% menos) y el enchufe suele ser método de contratación habitual. Sin embargo, si lo intentas con ganas puede que tengas suerte.

6. Ser autónomo es practicamente inviable. Otras carreras, como fisioterapia, ofrecen la posibilidad de montarte tu propia clínica y probar suerte. En nuestro caso es más complicado. Hace falta una muy buena idea y mucha suerte.

7.  No es una profesión apta para escrupulosos. Verás de todo y te pasará de todo. Tendrás que pringarte las manos y los sentidos. No nos dedicamos exclusivamente a asear pacientes, pero a veces tendrás que hacerlo. No nos dedicamos únicamente a poner medicación, pero lo hacemos. No somos secretarios, pero a veces tenemos que hacerlo. Somos todoterrenos, hay que saber y hacer de todo.

8. Es una profesión genial. Ayudarás a personas en momentos complicados de su vida a salir de ellos. Sentirás una gran satisfacción y realización personal cuando contribuyas a la curación de una persona. Valorarás mucho más la vida y sus regalos y, aunque tiene muchos momentos malos en los que te gustaría tirar la toalla, vale la pena.




viernes, 19 de diciembre de 2014

Las apariencias no curan

Hace tiempo unos cuantos tuiteros estuvimos debatiendo sobre la aceptación de los tatuajes dentro de un hospital. Salieron a la luz muchas ideas interesantes y me gustaría trasladarlas aquí.
Bien, la cuestión que os planteo es simple: cambia en algo la atención que proporcionas a tus pacientes si vas lleno de tatuajes, colmado de piercings, con el pelo de colores o una explosiva combinación de todas? Mi opinión es que no, como podréis imaginar. Si estás leyendo esto lo más probable es que coincidáis conmigo.
El caso es que mucha gente opinaba lo contrario, bastante más personas de las que me imaginaba. Por eso he decidido mover aquí el debate, exponer las dos posiciones y ver qué pensáis, en qué situación estamos.
Bien, la teoría es fácil: por muchos tatuajes que lleves, por muchos aros que te perforen la nariz, por muy estrafalario que sea el color de tu pelo, no vas a trabajar ni mejor ni peor no? Tus actitudes y aptitudes son las que son y están ahí.
Por otra parte, es la misma teoría la que nos dice que una de las necesidades básicas de un paciente es la seguridad y aunque nos pese, mucha gente, sobre todo mayor, no se siente segura/cómoda ante apariencias poco comunes.
Una de las cosas que dije aquel día fue que si una persona no debería tatuarse porque su trabajo se lo impide, una persona con la cara desfigurada por un accidente tendría el mismo problema. La gente me decía que eso no es lo mismo, que eso no es una elección. No sé.
Realmente importa eso? Por qué si algunas compañeras van con las uñas kilométricas y pintadas o el pelo suelto todas divinas no decimos nada y aquí sí?
Qué opináis?

lunes, 8 de diciembre de 2014

9 cosas que debes saber si tus amigos son enfermeros

Si estás leyendo esto y no eres enfermero, presta atención, te voy a explicar unas cuantas cosas de nosotros que necesitas saber si quieres ser amigo de uno de nosotros.

1- Tenemos conversaciones escatológicas: probablemente no seamos la mejor compañía para personas muy susceptibles, especialmente a la hora de comer. Si coincides en la mesa con más de un enfermero mejor que huyas, no estás preparado para comerte una mousse de chocolate mientras debatimos sobre la consistencia de ciertas melenas o el majestuoso contenido de un quiste sebáceo.

2- Somos una farmacia ambulante: si necesitas algo, somos el Walter White de lo legal, puedes acudir a nosotros. Desde antiácidos hasta Fortasec, nuestra mochila es un conglomerado medicamentil maravilloso.

3- A veces hablamos sólos: si alguna vez crees que lo que te estamos diciendo carece de todo sentido,no te preocupes, no va contigo. Sí, se nos va. No es común a todos, aparece con la edad por deformación profesional progresiva. Dentro de un hospital fijamos los conceptos así.

4- Tenemos una seria adicción a la cafeína: puedes notar que nos tiembla un párpado o que hablamos por los codos. Otras veces tendremos una bajona propia de una menopáusica deprimida. Es nuestra ambrosía, nuestro combustible espiritual, nuestro maná. Hay una regla fácil para tratarnos: si tenemos un café en la mano quítanoslo, y si no lo tenemos pídenos uno.

5- Tus venas nos provocan cierto erotismo: notarás que a veces nos quedamos embobados mirando tus brazos, como en trance. Tranquilo, no todo el mundo te quiere frungir. Es un fenómeno bastante común. Los enfermeros sentimos una inexplicable sensación al ver venas, sobre todo dilatadas. A mayor calibre de las mismas, más saliva segregamos. Si oyes cosas tipo : "te clavaba un 14", no te asustes, no es nada sexual.

6- No nos preguntes por tu salud: no somos los indicados para emitir diagnósticos en base a los síntomas que nos dés. Lo más probable es que acabemos soltando la primera subnormalidad que se nos pase por la cabeza y te acojones.

7- Somos personas-Guadiana: tendemos a desaparecer durante episodios de tiempo variable, los turnos de noche y las peonadas en causan estragos en nuestra vida social. Puede que no nos veas varios días seguidos pero tranquilo, volveremos.

8- Tenemos bastantes manías que el resto de tus amigos no tienen: puede que nos lavemos las manos más de lo normal, que quitemos los envoltorios de las cosas sin tocar el interior...etc

9- No cometas el error de pensar que por ser sanitarios somos personas sanas: fumamos, bebemos y comemos mierda por encima de nuestras posibilidades, y no preguntes por qué. ( En serio, no lo hagas).


miércoles, 22 de octubre de 2014

No olvidemos.

Amigos, Teresa está bien. Una vez más, y ya no se pueden contar, el universo ha conspirado para salvar el culo de un responsable sanitario (y yo que me alegro).  Ahora bien, si el fin no justifica los medios, el final no debería perdonar las cagadas. Intentarán envolvernos de la felicidad de la curación de nuestra compañera para esconder, una vez más, sus fallos, y no podemos permitirlo. 
Todos tenemos parte de culpa en esta crisis económica acuciante, por dejarles hacer y permitírselo todo, por mirar hacia otro lado porque las cosas iban bien. Incluso en plena crisis, carentes los altos cargos de toda consistencia moral, siguen robando y organizando sus juegos del hambre metafóricos, entre Jordis Puyoles y tarjetas Black, mientras nosotros enviamos SMS para que el imbécil de turno no abandone la casa.
Es hora de que eso cambie. Es hora de que entre todos vayamos plantando semillas de responsabilidad y les hagamos pagar por lo que han hecho. 

No olvidemos que se trasladó a nuestro país a un paciente portador de una enfermedad "incurable", sin disponer de las instalaciones ni el protocolo necesario. Se localiza al responsable y se le mete un paquete.

No olvidemos que se forzó a responsables sanitarios a hacerse cargo de la situación sin preparación, formación adecuada, sin medios de aislamiento funcionales ni seguridad en su trabajo. Se localiza al responsable y se le mete un paquete.

No olvidemos que una compañera se contagió y estuvo una semana en el limbo, y se nos ha ocultado el motivo real. Se investiga el motivo real, se localiza al responsable y se le mete un paquete.

No olvidemos que la compañera en cuestión se enteró de su enfermedad por la prensa, por la irresponsabilidad de algún profesional sanitario, en lo que corresponde a una clara violación de la intimidad del paciente. Se localiza al responsable y se le mete un paquete.

No olvidemos que, constantemente, la intimidad de los pacientes en aislamiento fue dilapidada por la prensa ante la permisividad del hospital. Se localiza al responsable y se le mete un paquete.

Vamos a girar la cabeza una vez más porque total "todo el país es una mierda" o intentamos eliminar esa mierda poco a poco?

martes, 7 de octubre de 2014

La incompetencia es la pandemia

Voy a repetir mucho la palabra incompetencia en esta entrada. Por un lado los políticos, y por otro, tan sangrante o más, los periodistas.
Empecemos por la "casta" .Parece que nuestros políticos querían ser los primeros en algo en Europa, aunque ese algo fuese el contagio de una enfermedad. Y lo han conseguido.
Una trabajadora de un hospital madrileño ha contraído el Ébola durante su horario de trabajo, en un claro y grave fallo del protocolo de seguridad que algún lumbreras ha ideado.
A qué se debe esto, a la falta de medios? NO, a la incompetencia de alguien.
Ante la falta de medios, se analiza la situación y no se trae a nuestro país a un paciente enfermo, arriesgando la seguridad del resto de la población. Ante la falta de medios, busca otra solución. Esto es incompetencia pura y dura. Todos sabréis que en un accidente múltiple si no hay manos suficientes las víctimas más graves se dejan morir. Es esto crueldad? No, es maximizar las posibilidades y minimizar los riesgos. Pues esto es lo mismo.

Como bien indica Javier Ruiz Martínez en uno de los tuits del año, nuestra clase política es tan lamentable, tan incompetente, que ha creado de la nada una crisis sanitaria a nivel nacional, con un gasto económico enorme que , como siempre, nunca se nos revelará.
Y es que la cagada ha sido de libro. A poco que buceéis por internet, encontraréis fotos de las medidas de "aislamiento" que se llevaron a cabo:



Trajes sellados con cinta aislante que parecen hechos a mano por mi abuela, mamparas para que el virus se acojone y se dé la vuelta, trabajadores con traje de aislamiento al lado de trabajadores que no lo llevan....un esperpento.
Y que esto sirva de crítica a nuestra clase política, y DEFENSA de nuestros profesionales sanitarios. Estoy seguro de que no contaron con los medios adecuados, les cargaron el marrón y se apañaron como pudieron, nada que decir.
Ahora, con cuánta gente ha estado en contacto la trabajadora afectada? Habrá más casos? Sabrán frenarlo? Con nuestra clase política, el miedo asoma en cada esquina.
En segundo lugar, me gustaría criticar la incompetencia de los periodistas de este país. Es necesario crear un ambiente de caos, crear miedo en la sociedad? Son necesarios titulares como este?


Yo creo que no. Yo creo que lo necesario es informar. Informar no es asustar. Informar es documentarse y hablar con propiedad, pero la incompetencia en este país ha llegado a un puto en el que no podemos ni leer un periódico sin sentir vergüenza o que nos engañen en algún modo.
Terminemos con Ana Mato. Mi opinión es que la Ministra de SANIDAD, así como de cualquier ámbito, debe tener una formación al menos relacionada. Quiere usted ser ministra de sanidad? Es médico, enfermera, auxiliar, farmacéutico...? Pues lo siento mucho.
Espero que dimita, no sólo por esto, sino por su inutilidad total. Y sabéis qué molaría? Que nos dejaran elegir a su sucesora, pero ni para eso valen.




sábado, 22 de febrero de 2014

Lo que está pasando con el paso de DUE a GUE

Hola a todos, me veo obligado a escribir una entrada en el blog para expresar unicamente MI OPINIÓN al respecto, pues esta tarde ha sido una locura.
Para quien no lo sepa, están empezando a circular noticias y comunicados de organizaciones como el Satse, según las cuales dentro de poco se podrá obtener el paso de diplomado a graduado en enfermería.
Bien, esta "convalidación" se obtendría sin ningún tipo de coste económico para el interesado, así como sin hacer ningún curso. Automáticamente.
Después de esta noticia, Twitter ha estado estado ardiendo durante toda la tarde. La gente, sobre todo graduados y diplomados haciendo la convalidación, ha explotado, como es normal.
Desde que se estableció el grado a los nuevos estudiantes se les requerían 4 años en lugar de 3, un nivel B1 de un idioma y un trabajo fin de grado que suele consistir en un proyecto de investigación.
Esto supone un año más de gasto, un año más de matrícula, un coste en academias ya que el nivel B1 de idiomas tenías que sacarlo por tu cuenta....etc.
A los diplomados que querían conseguir la convalidación se les pedía un año con sus prácticas, el idioma, el consecuente trabajo de fin de grado, y una suma de dinero importante. Además las plazas estaban bastante limitadas (25 para toda la universidad de Santiago de Compostela).
Yo creo que la gente tiene derecho a quejarse. Se han gastado más, han tenido que estudiar un año más y están en su derecho presentar sus quejas. Estoy de acuerdo. Estoy de acuerdo también en que a los diplomados que han hecho la convalidación se les ha ESTAFADO. Se les ha vendido una necesidad imperiosa de ser graduado, pues iba a ser imprescindible para trabajar en el futuro, y se ha visto que no es así.
Como he dicho, yo soy diplomado, y esta medida me parece bien. Quizás esté siendo egoísta pero obviamente me beneficia muchísimo. Consideraba estúpido que terminando una carrera en 2010, nos obligasen a volver a estudiar y pasar por caja sólo 2 años después. Creo además que tanto graduados como diplomados merecemos el mismo trato, pues todos somos iguales. Y de ahí viene lo de esta tarde.
Una serie de personas han estado tuiteando a lo largo del día de hoy con el hashtag #DUEnoesGRADO. Allí se quejaban de muchas cosas, y había un poco de todo, pero no han sido pocos los que se quejaban del tema diciendo que los graduados, pues han estudiado un año más, tienen muchos más conocimientos y están mejor preparados para trabajar que los diplomados. Esta sensación de superioridad de una minoría ha provocado que la gente se enfade entre sí, provocando bullas por doquier. La gente analizando las horas que llevaban una y otra, los créditos....He recibido del orden de 100 menciones esta tarde, y mensajes de todo tipo, y sólo quería decir un par de cosas:
- Hay ATS que tienen un conocimiento y unas habilidades más amplias de las que nunca tendré yo, sea Due o Gue.
- Si algunos creen que están preparados para trabajar en un hospital nada más terminar la carrera, se van a llevar una hostia como un piano.
- Estamos en crisis. Posiblemente atravesemos el peor momento en cuanto a oportunidades desde que la enfermería es universitaria, así que dejémonos de estupideces y rememos en una misma dirección.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Vivir en pijama, capítulo 7: Una historia real

-       Nota: la historia aquí descrita es real, la paciente es real, aunque omito su nombre por motivos obvios.  Recomiendo leer con esta canción de fondo: 




Es ella! Joder qué fuerte!
-       - No me lo puedo creer!


Mi primera rotación de prácticas hospitalarias fue en UCI. Duraron algo más de un mes y aprendí que la “I” significa, además de intensivo para el paciente, intenso para el cuidador.
Me habían soltado allí con los ruedines, con el pijama de leche, y , como siempre, tuve que aprender a sobrevivir.
Entre un constante y ensordecedor ruído de máquinas pitando, drogas intravenosas y colchones antiescaras. Entre una mezcolanza de olores que a veces preferiría no describir, las emociones se sucedieron. Emociones e historias.

Hoy vengo a contaros una de esas historias.

Es curioso cómo a veces, los pacientes a los que más cariño coges son aquellos con los que es imposible comunicarse. Cuando un tubo de plástico les atraviesa las vías aéreas y son privados de la bendición o tortura de estar despiertos, están completamente bajo tu cuidado , y eso os une .
Te interesas por ellos, por su historia, por los motivos que le han llevado a esa situación, y por cosas insignificantes que no te interesarían en un paciente normal. Dentro de una UCI todo se cataliza.
Aprendí muchas cosas en esas prácticas. Aprendí a fabricar un lazo de agarre para el tubo que haría palidecer al marinero más experimentado. Aprendí a elaborar una perfusión de mierda de la buena, que dejaría grogui a una persona durante el tiempo necesario. Aprendí incluso los valores normales de una jodida analítica. Pero aprendí algo más, algo que tiene utilidad fuera de los muros de un hospital.
En uno de nuestros típicos descansos para el café,  eché la ojeada matutina a los titulares del periódico. Los titulares eran los de siempre:

-       El típico incendio en un local del centro originado por una vela.
-       La enésima promesa incumplida del gobierno.
-       Otro accidente de moto de dos jóvenes.
-       El caso de violencia de género matutino.

Lo normal, por desgracia. Los periódicos estos días desaniman a cualquiera.
Volvimos al curro, y terminamos las tareas que quedaban para todo el turno, salvo imprevisto.
Me aburría. Me aburría tanto que comencé a leer los historiales de mis pacientes. En uno de ellos, entre gasometrías, electroencefalogramas y antecedentes, se podía leer:

“Motivo de ingreso: accidente de tráfico”

-       - Es ella! Joder qué fuerte!
-       - No me lo puedo creer!


En efecto. Era ella.

Había ingresado esa misma mañana, justo antes de que yo entrara, por el accidente ocurrido de madrugada.
Su historia es ésta: había faltado a clase esa mañana por estar con su novio. La había recogido en moto cerca de casa y , de camino a donde sea que se dirigieran, habían tenido el accidente. Ella no llevaba casco, y se llevó toda la fuerza del golpe. Él iba drogado. Sus padres pensaban que estaba en el colegio, y la llamada que recibieron no quiero ni imaginarla.
El caso es que allí estaba, inconsciente. Su pronóstico, muy grave, sus posibilidades, pocas.
Una persona de mi edad, con todo por vivir, con todo por hacer, allí.
Piensas que podrías haber sido tú. Que en cualquier momento las desgracias que te son ajenas pueden dejar de serlo, que no eres invulnerable.
Yo no era su enfermero, nunca lo fui. Estaba al cuidado de compañeros míos , pero eso no me impidió interesarme por su evolución.
Todos los días le hacía una pequeña visita, para saber cómo se encontraba.
He de decir que no albergaba muchas esperanzas. Las primeras semanas fueron poco alentadoras.
Cada pequeña visita diaria que hacía empeoraba la sensación. De un día para otro: medidor de presión intracraneal, constantes que empeoran, médicos dejando caer lo peor, enfermeras desalentadas…. Cuando llegó la craniectomía descompresiva la di por perdida….
Pero no.
Nunca hay que perder la esperanza chicos, pues es lo único que Pandora tuvo ovarios de rescatar.
Mejoró.
Llegué una tarde y me dijeron que la situación había mejorado muchísimo, que tardaría, pero se recuperaría.
Fui a verla, y descubrí que la infinidad de tubos que tenía conectada se redujo a la mitad. Se veía mejor, desprendía vida, y esbocé una sonrisa.
Los días pasaron, y entre exámenes y fiestas estaban las prácticas. Atendí y cuidé de muchos pacientes en ese periodo, pero seguía haciendo un hueco para visitarla. Me sentía obligado a hacerlo. Y en una de esas visitas, algo mágico pasó.
La despertaron. La desintubaron y poco a poco recobró la consciencia. Volvió al mundo de los vivos, y abrió los ojos. Abrió los ojos y me miró.
Unos bonitos ojos marrones que, aunque probablemente estuviesen mirando al infinito, me atravesaron.
Fue la primera vez que vi a alguien despertar de un coma, y fue una sensación maravillosa.
Al día siguiente volvimos a visitarla, y nada más verme, me saludó. No me conocía de nada, sólo me había visto el día anterior, y no podía ni hablar, pero agitó una mano y me saludó.
Es una de las experiencias más bonitas que he podido sentir enfundado en un pijama. Son estas cosas las que reafirman tu vocación, las que te hacen seguir día a día.
Los días pasaron y nosotros seguíamos viéndola a diario, charlando con ella cuando pudo hablar, hasta que las buenas noticias se sucedieron. Todo estaba mejorando y podía subir a planta.

-       - Síi joder!! Eso es! – grité para mis adentros. La alegría se apoderó de mí.

Fue raro volver a la unidad y que, por primera vez en un mes, no estuviera allí, aunque fuesen buenas noticias. Cuando estás un mes con un paciente y ves su cama vacía u ocupada por otro, es raro.
 Seguimos un tiempo allí y , unos días antes de terminar la rotación, la supervisora nos llamó:

-       - Tenéis visita.

Cuando salimos y vimos que era ella, no nos lo podíamos creer. Iba en silla de ruedas porque aún estaba débil. Sin embargo, tenía una sonrisa de oreja a oreja, y desprendía una vitalidad que decía a gritos: “miradme,  he podido con esta mierda”.
El motivo de su visita? Era su cumpleaños, tenía bombones y estábamos invitados a la fiesta en Medicina Interna.
No llegó a decirnos nada, pero de su cara , su sonrisa y su comportamiento se desprendieron 2 palabras:
-       
-                                    - Muchas gracias.

Y desde aquí quiero decirte, querida amiga:

Gracias a ti.