sábado, 22 de agosto de 2015

Capítulo 8 : era mi primerito día

Las vicisitudes del periodo vacacional derivan en que durante el verano muchos enfermeros obtengamos nuestro primer contrato. Me pasó a mi hace relativamente poco y le pasa cada día a cientos de enfermeros. Además, no sé si por la proximidad de las elecciones,  de oposiciones varias, por una mejoría palpable de la situación económica (ojalá sea cierta), o por una combinación de todas, han aumentado mucho los contratos de verano y la gente está trabajando en su primer verano como graduado. Todos pasamos por eso, es tan emocionante como terrorífico.


Se nos reconoce fácilmente en nuestro primer día : nos acercamos agazapados al control, como corderitos que temen lo que se les viene encima. Puede que llevemos aún el pijama de prácticas por el desarrollo de los acontecimientos, y soltemos frases tipo:




- Hola, vengo hoy para aquí, es la primera vez que trabajo (coloretes).

Por lo general aquí se suele producir un silencio incómodo en el que piensas mil cosas, de esos que duran segundos pero parecen horas, hasta que alguien habla:




- Ah vale, puedes dejar las cosas aquí, ven que te cuento.




Gracias! Un poco de comprensión!
Recibes el cambio y no te enteras de la mitad de las cosas. Lo escribes todo porque no sabes la información que puede ser relevante o no, luego ya harás criba. Y ahora?
El alma de estudiante que llevas dentro te impulsa a ir tomando los controles directamente (gracias mentores de prácticas!) pero te das cuenta de que hay ese ahora es el menor de tus queahaceres. Todo ha cambiado, empieza la fiesta.
Lo primero de lo que te das cuenta es de la cantidad de cosas a las que no prestaste atención en la carrera, o las que no te explicaron.
Veréis, durante las prácticas uno intenta absorber lo que puede. Puede que te concentres en cómo cargar cada medicación, en cómo hacer una cura estéril, sondajes, analíticas, vías, glucemias....En general, lo que delegan en ti. Pero qué hay del resto? De las peticiones a farmacia, a banco de sangre, de rellenar los formularios, de las historias, de las pulseras de identificación? Qué hay de los cambios posturales, de las dietas, de las escalas, de los protocolos? De dónde sale todo esto?
Vaya, pues sí que hacían cosas las enfermeras mientras me mandaban a sacar la medicación, tomar los controles y pinchar analíticas. Pues sí que hacían cosas....
Sabéis cuando sois adolescentes y vuestros padres os dan una paga semanal? Pues eso es como estar de prácticas, mientras que trabajar es como ganar un sueldo y administrarlo para criar hijos, pagar hipoteca, mantener un coche, al perro y salvar algo para emergencias. Es hacerse mayor, abrirse a un mundo del que conocías el 20% y del que el 80% restante aprenderás en la trinchera. En tu camino habrá de todo. Puede que te encuentras con la típica enfermera, que de compañera no tiene nada, de :




- "No sé tu sabrás"
- "No os enseñan nada en la carrera?"
- "No tengo por qué enseñar a los nuevos".




Pero tranquilo, son minoría, no les hagas caso. Yo tuve suerte y me ayudaron mucho, me dejé cosas sin hacer e hice cosas mal. Es ley de vida. Lo importante es preguntar, preguntar, preguntar y darlo todo, ser consciente de que estás aprendiendo y de tus limitaciones y hacerlo lo mejor que puedas.  No tengas miedo de molestar a los demás, para eso están.
 Como decimos en Galicia : paseniño.

viernes, 21 de agosto de 2015

Vuelve el blog, y a tope

Hola a todos. Este post tiene unicamente 2 objetivos : pediros perdón por haber dejado el blog abandonado, y prometeros que vuelve, con muchas ganas.
Por motivos de trabajo (afortunadamente) he tenido el blog muy abandonado, eso no puede ser y no va a ser.
Escribiré con más frecuencia y me curraré mucho las entradas para traeros contenido que pueda interesar. Habrá muuuchas sorpresas, así que estad atentos!
Nos leemos por aquí.

jueves, 14 de mayo de 2015

8 cosas que debes saber si pretendes estudiar enfermería:

Se aproxima el fin de curso para miles de estudiantes, la Selectividad y el consiguiente momento en el que debes elegir lo que vas a hacer con tu vida. Quizá algunos de vosotros, ya orientados a las ciencias de la salud o no, tengáis pensado estudiar enfermería, u os lo habéis planteado. Tal vez lo estáis dudando, o lo tenéis como segunda o tercera opción. Me gustaría, con vuestro permiso, daros unos consejillos antes de tomar la decisión:

1. La enfermería y la medicina, si bien relacionadas, son muy diferentes. Puede que esta sea la más importante de todas. Seguramente desde fuera se tenga la percepción de que son disciplinas similares. Bien, a la hora de trabajar, nada que ver. Ten eso presente.
Ah, un consejo personal: entrar en enfermería "rebotado" porque la nota no te llega para medicina es peligroso. Puede que, como en mi caso, descubras que la enfermería era lo que realmente querías, pero puede que seas un amargado toda tu vida, y eso no procede.

2. Poca teoría, mucha práctica. Seamos serios, a nivel teórico no es demasiado difícil. Puede que exista un par de asignaturas que se te puedan atragantar, cuyos profesores dificulten el avance de los alumnos, pero no es de las carreras más exigentes ni muchísimo menos. Lo más duro son las prácticas. Acostumbras a hacer los turnos normales de una enfermera, compartir mucha carga de trabajo pese a estar de prácticas y además for free.

3. De la carrera saldrás sin la más mínima idea de nada. Serás un David contra el Goliath hospitalario. Esto no es culpa de nadie, simplemente las vicisitudes y tejemanejes de un hospital son demasiadas para aprenderlas por muchas prácticas que hagas. Hay decenas de servicios y cambiar de uno a otro te hace empezar de cero.

4. La situación laboral en España es precaria : actualmente la crisis es por todos conocida. La sanidad está mal y la enfermería lo está pagando. Tardarás en recibir contratos y cuando empieces serán lo peor, lo que nadie quería. Los hospitales han reducido drasticamente la plantilla de enfermeras y éstas se ven obligadas a llevar muchos más pacientes. Por suerte, en países como Inglaterra el trabajo sobra y las condiciones son las mismas.

5. La alternativa privada es abundante, pero las condiciones cambian: residencias de ancianos, clínicas de todo tipo, mutuas, campamentos de verano, colegios o incluso hospitales al uso. Oferta no falta, aunque el salario es bastante más bajo que en la pública (igual un 40% menos) y el enchufe suele ser método de contratación habitual. Sin embargo, si lo intentas con ganas puede que tengas suerte.

6. Ser autónomo es practicamente inviable. Otras carreras, como fisioterapia, ofrecen la posibilidad de montarte tu propia clínica y probar suerte. En nuestro caso es más complicado. Hace falta una muy buena idea y mucha suerte.

7.  No es una profesión apta para escrupulosos. Verás de todo y te pasará de todo. Tendrás que pringarte las manos y los sentidos. No nos dedicamos exclusivamente a asear pacientes, pero a veces tendrás que hacerlo. No nos dedicamos únicamente a poner medicación, pero lo hacemos. No somos secretarios, pero a veces tenemos que hacerlo. Somos todoterrenos, hay que saber y hacer de todo.

8. Es una profesión genial. Ayudarás a personas en momentos complicados de su vida a salir de ellos. Sentirás una gran satisfacción y realización personal cuando contribuyas a la curación de una persona. Valorarás mucho más la vida y sus regalos y, aunque tiene muchos momentos malos en los que te gustaría tirar la toalla, vale la pena.




viernes, 19 de diciembre de 2014

Las apariencias no curan

Hace tiempo unos cuantos tuiteros estuvimos debatiendo sobre la aceptación de los tatuajes dentro de un hospital. Salieron a la luz muchas ideas interesantes y me gustaría trasladarlas aquí.
Bien, la cuestión que os planteo es simple: cambia en algo la atención que proporcionas a tus pacientes si vas lleno de tatuajes, colmado de piercings, con el pelo de colores o una explosiva combinación de todas? Mi opinión es que no, como podréis imaginar. Si estás leyendo esto lo más probable es que coincidáis conmigo.
El caso es que mucha gente opinaba lo contrario, bastante más personas de las que me imaginaba. Por eso he decidido mover aquí el debate, exponer las dos posiciones y ver qué pensáis, en qué situación estamos.
Bien, la teoría es fácil: por muchos tatuajes que lleves, por muchos aros que te perforen la nariz, por muy estrafalario que sea el color de tu pelo, no vas a trabajar ni mejor ni peor no? Tus actitudes y aptitudes son las que son y están ahí.
Por otra parte, es la misma teoría la que nos dice que una de las necesidades básicas de un paciente es la seguridad y aunque nos pese, mucha gente, sobre todo mayor, no se siente segura/cómoda ante apariencias poco comunes.
Una de las cosas que dije aquel día fue que si una persona no debería tatuarse porque su trabajo se lo impide, una persona con la cara desfigurada por un accidente tendría el mismo problema. La gente me decía que eso no es lo mismo, que eso no es una elección. No sé.
Realmente importa eso? Por qué si algunas compañeras van con las uñas kilométricas y pintadas o el pelo suelto todas divinas no decimos nada y aquí sí?
Qué opináis?

lunes, 8 de diciembre de 2014

9 cosas que debes saber si tus amigos son enfermeros

Si estás leyendo esto y no eres enfermero, presta atención, te voy a explicar unas cuantas cosas de nosotros que necesitas saber si quieres ser amigo de uno de nosotros.

1- Tenemos conversaciones escatológicas: probablemente no seamos la mejor compañía para personas muy susceptibles, especialmente a la hora de comer. Si coincides en la mesa con más de un enfermero mejor que huyas, no estás preparado para comerte una mousse de chocolate mientras debatimos sobre la consistencia de ciertas melenas o el majestuoso contenido de un quiste sebáceo.

2- Somos una farmacia ambulante: si necesitas algo, somos el Walter White de lo legal, puedes acudir a nosotros. Desde antiácidos hasta Fortasec, nuestra mochila es un conglomerado medicamentil maravilloso.

3- A veces hablamos sólos: si alguna vez crees que lo que te estamos diciendo carece de todo sentido,no te preocupes, no va contigo. Sí, se nos va. No es común a todos, aparece con la edad por deformación profesional progresiva. Dentro de un hospital fijamos los conceptos así.

4- Tenemos una seria adicción a la cafeína: puedes notar que nos tiembla un párpado o que hablamos por los codos. Otras veces tendremos una bajona propia de una menopáusica deprimida. Es nuestra ambrosía, nuestro combustible espiritual, nuestro maná. Hay una regla fácil para tratarnos: si tenemos un café en la mano quítanoslo, y si no lo tenemos pídenos uno.

5- Tus venas nos provocan cierto erotismo: notarás que a veces nos quedamos embobados mirando tus brazos, como en trance. Tranquilo, no todo el mundo te quiere frungir. Es un fenómeno bastante común. Los enfermeros sentimos una inexplicable sensación al ver venas, sobre todo dilatadas. A mayor calibre de las mismas, más saliva segregamos. Si oyes cosas tipo : "te clavaba un 14", no te asustes, no es nada sexual.

6- No nos preguntes por tu salud: no somos los indicados para emitir diagnósticos en base a los síntomas que nos dés. Lo más probable es que acabemos soltando la primera subnormalidad que se nos pase por la cabeza y te acojones.

7- Somos personas-Guadiana: tendemos a desaparecer durante episodios de tiempo variable, los turnos de noche y las peonadas en causan estragos en nuestra vida social. Puede que no nos veas varios días seguidos pero tranquilo, volveremos.

8- Tenemos bastantes manías que el resto de tus amigos no tienen: puede que nos lavemos las manos más de lo normal, que quitemos los envoltorios de las cosas sin tocar el interior...etc

9- No cometas el error de pensar que por ser sanitarios somos personas sanas: fumamos, bebemos y comemos mierda por encima de nuestras posibilidades, y no preguntes por qué. ( En serio, no lo hagas).


miércoles, 22 de octubre de 2014

No olvidemos.

Amigos, Teresa está bien. Una vez más, y ya no se pueden contar, el universo ha conspirado para salvar el culo de un responsable sanitario (y yo que me alegro).  Ahora bien, si el fin no justifica los medios, el final no debería perdonar las cagadas. Intentarán envolvernos de la felicidad de la curación de nuestra compañera para esconder, una vez más, sus fallos, y no podemos permitirlo. 
Todos tenemos parte de culpa en esta crisis económica acuciante, por dejarles hacer y permitírselo todo, por mirar hacia otro lado porque las cosas iban bien. Incluso en plena crisis, carentes los altos cargos de toda consistencia moral, siguen robando y organizando sus juegos del hambre metafóricos, entre Jordis Puyoles y tarjetas Black, mientras nosotros enviamos SMS para que el imbécil de turno no abandone la casa.
Es hora de que eso cambie. Es hora de que entre todos vayamos plantando semillas de responsabilidad y les hagamos pagar por lo que han hecho. 

No olvidemos que se trasladó a nuestro país a un paciente portador de una enfermedad "incurable", sin disponer de las instalaciones ni el protocolo necesario. Se localiza al responsable y se le mete un paquete.

No olvidemos que se forzó a responsables sanitarios a hacerse cargo de la situación sin preparación, formación adecuada, sin medios de aislamiento funcionales ni seguridad en su trabajo. Se localiza al responsable y se le mete un paquete.

No olvidemos que una compañera se contagió y estuvo una semana en el limbo, y se nos ha ocultado el motivo real. Se investiga el motivo real, se localiza al responsable y se le mete un paquete.

No olvidemos que la compañera en cuestión se enteró de su enfermedad por la prensa, por la irresponsabilidad de algún profesional sanitario, en lo que corresponde a una clara violación de la intimidad del paciente. Se localiza al responsable y se le mete un paquete.

No olvidemos que, constantemente, la intimidad de los pacientes en aislamiento fue dilapidada por la prensa ante la permisividad del hospital. Se localiza al responsable y se le mete un paquete.

Vamos a girar la cabeza una vez más porque total "todo el país es una mierda" o intentamos eliminar esa mierda poco a poco?

martes, 7 de octubre de 2014

La incompetencia es la pandemia

Voy a repetir mucho la palabra incompetencia en esta entrada. Por un lado los políticos, y por otro, tan sangrante o más, los periodistas.
Empecemos por la "casta" .Parece que nuestros políticos querían ser los primeros en algo en Europa, aunque ese algo fuese el contagio de una enfermedad. Y lo han conseguido.
Una trabajadora de un hospital madrileño ha contraído el Ébola durante su horario de trabajo, en un claro y grave fallo del protocolo de seguridad que algún lumbreras ha ideado.
A qué se debe esto, a la falta de medios? NO, a la incompetencia de alguien.
Ante la falta de medios, se analiza la situación y no se trae a nuestro país a un paciente enfermo, arriesgando la seguridad del resto de la población. Ante la falta de medios, busca otra solución. Esto es incompetencia pura y dura. Todos sabréis que en un accidente múltiple si no hay manos suficientes las víctimas más graves se dejan morir. Es esto crueldad? No, es maximizar las posibilidades y minimizar los riesgos. Pues esto es lo mismo.

Como bien indica Javier Ruiz Martínez en uno de los tuits del año, nuestra clase política es tan lamentable, tan incompetente, que ha creado de la nada una crisis sanitaria a nivel nacional, con un gasto económico enorme que , como siempre, nunca se nos revelará.
Y es que la cagada ha sido de libro. A poco que buceéis por internet, encontraréis fotos de las medidas de "aislamiento" que se llevaron a cabo:



Trajes sellados con cinta aislante que parecen hechos a mano por mi abuela, mamparas para que el virus se acojone y se dé la vuelta, trabajadores con traje de aislamiento al lado de trabajadores que no lo llevan....un esperpento.
Y que esto sirva de crítica a nuestra clase política, y DEFENSA de nuestros profesionales sanitarios. Estoy seguro de que no contaron con los medios adecuados, les cargaron el marrón y se apañaron como pudieron, nada que decir.
Ahora, con cuánta gente ha estado en contacto la trabajadora afectada? Habrá más casos? Sabrán frenarlo? Con nuestra clase política, el miedo asoma en cada esquina.
En segundo lugar, me gustaría criticar la incompetencia de los periodistas de este país. Es necesario crear un ambiente de caos, crear miedo en la sociedad? Son necesarios titulares como este?


Yo creo que no. Yo creo que lo necesario es informar. Informar no es asustar. Informar es documentarse y hablar con propiedad, pero la incompetencia en este país ha llegado a un puto en el que no podemos ni leer un periódico sin sentir vergüenza o que nos engañen en algún modo.
Terminemos con Ana Mato. Mi opinión es que la Ministra de SANIDAD, así como de cualquier ámbito, debe tener una formación al menos relacionada. Quiere usted ser ministra de sanidad? Es médico, enfermera, auxiliar, farmacéutico...? Pues lo siento mucho.
Espero que dimita, no sólo por esto, sino por su inutilidad total. Y sabéis qué molaría? Que nos dejaran elegir a su sucesora, pero ni para eso valen.