jueves, 14 de mayo de 2015

8 cosas que debes saber si pretendes estudiar enfermería:

Se aproxima el fin de curso para miles de estudiantes, la Selectividad y el consiguiente momento en el que debes elegir lo que vas a hacer con tu vida. Quizá algunos de vosotros, ya orientados a las ciencias de la salud o no, tengáis pensado estudiar enfermería, u os lo habéis planteado. Tal vez lo estáis dudando, o lo tenéis como segunda o tercera opción. Me gustaría, con vuestro permiso, daros unos consejillos antes de tomar la decisión:

1. La enfermería y la medicina, si bien relacionadas, son muy diferentes. Puede que esta sea la más importante de todas. Seguramente desde fuera se tenga la percepción de que son disciplinas similares. Bien, a la hora de trabajar, nada que ver. Ten eso presente.
Ah, un consejo personal: entrar en enfermería "rebotado" porque la nota no te llega para medicina es peligroso. Puede que, como en mi caso, descubras que la enfermería era lo que realmente querías, pero puede que seas un amargado toda tu vida, y eso no procede.

2. Poca teoría, mucha práctica. Seamos serios, a nivel teórico no es demasiado difícil. Puede que exista un par de asignaturas que se te puedan atragantar, cuyos profesores dificulten el avance de los alumnos, pero no es de las carreras más exigentes ni muchísimo menos. Lo más duro son las prácticas. Acostumbras a hacer los turnos normales de una enfermera, compartir mucha carga de trabajo pese a estar de prácticas y además for free.

3. De la carrera saldrás sin la más mínima idea de nada. Serás un David contra el Goliath hospitalario. Esto no es culpa de nadie, simplemente las vicisitudes y tejemanejes de un hospital son demasiadas para aprenderlas por muchas prácticas que hagas. Hay decenas de servicios y cambiar de uno a otro te hace empezar de cero.

4. La situación laboral en España es precaria : actualmente la crisis es por todos conocida. La sanidad está mal y la enfermería lo está pagando. Tardarás en recibir contratos y cuando empieces serán lo peor, lo que nadie quería. Los hospitales han reducido drasticamente la plantilla de enfermeras y éstas se ven obligadas a llevar muchos más pacientes. Por suerte, en países como Inglaterra el trabajo sobra y las condiciones son las mismas.

5. La alternativa privada es abundante, pero las condiciones cambian: residencias de ancianos, clínicas de todo tipo, mutuas, campamentos de verano, colegios o incluso hospitales al uso. Oferta no falta, aunque el salario es bastante más bajo que en la pública (igual un 40% menos) y el enchufe suele ser método de contratación habitual. Sin embargo, si lo intentas con ganas puede que tengas suerte.

6. Ser autónomo es practicamente inviable. Otras carreras, como fisioterapia, ofrecen la posibilidad de montarte tu propia clínica y probar suerte. En nuestro caso es más complicado. Hace falta una muy buena idea y mucha suerte.

7.  No es una profesión apta para escrupulosos. Verás de todo y te pasará de todo. Tendrás que pringarte las manos y los sentidos. No nos dedicamos exclusivamente a asear pacientes, pero a veces tendrás que hacerlo. No nos dedicamos únicamente a poner medicación, pero lo hacemos. No somos secretarios, pero a veces tenemos que hacerlo. Somos todoterrenos, hay que saber y hacer de todo.

8. Es una profesión genial. Ayudarás a personas en momentos complicados de su vida a salir de ellos. Sentirás una gran satisfacción y realización personal cuando contribuyas a la curación de una persona. Valorarás mucho más la vida y sus regalos y, aunque tiene muchos momentos malos en los que te gustaría tirar la toalla, vale la pena.




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